Un culo muy deseado en verdad


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Sin entrar en muchos detalles, he de decir que tengo ya varios años casado, y tengo varias cuñadas, de todas ellas la menor resulto ser una buena para nada, contando con poco mas de 23 años, resulto que la nena ni estudia ni trabaja. Como han de suponer vive de hija de familia aun la gran zorra.

Se pasa los dias y las noches pegada a su celular, chatenado con cuanto pendejo conoce, a todos les calienta la verga, pero pocas veces sale con alguno de ellos.

Yo opte desde hace varios años por no opinar nada de ella, ni con mi esposa ni con mis suegros, pues para los que somos casados sabrán que, nadie quiere saber lo que uno opina, al final tus opiniones estorban, prefieren hacerse pendejos que enojar a la niña, a ella le basta con que prometa que ya vio una escuela o instituto para aprender un oficio para callar bocas y reclamos.

Puestos en materia, hace poco mas de tres meses, por cuestiones de trabajo resulto que durante toda la semana trabaje hasta tarde, llegado el viernes estaba ya muy cansado, por lo que después de comer hable a la oficina y pedí la tarde libre, quería quedarme a dormir.

Puse la cabeza en almohada y caí profundamente dormido, no se bien que hora era ya, pero en el baño de la recamara escuche la voz de mi esposa y las risas de mi cuñada, el humo del cigarro que estaban fumando llegaba hasta mi cama, al principio aun dormido no atinaba a entender de que se podía estar riendo con tanta gracia mi cuñadita, pero poco a poco fui despertando y el silencio de la casa me permitió escuchar la platica.

Adriana, mi cuñada contaba a mi esposa su ultima conquista y aventura, para mi sorpresa el pendejo en turno no resulto ser un joven de su edad, se trataba del hermano de mi concuño, el cual era casado.

Mi esposa le pregunto a su hermana que le parecía de gracioso andarse cogiendo a un casado y en cima conocido de la familia, entre risas Adriana le contesto que ella sabia que siempre había sentido atracción por los hombres casados, que cogen mas rico que tenían mas experiencia, y que eso la excitaba, que sentía mas placer de saber que las pendejas de sus mujeres ni siquiera se imaginaban lo que ellos hacían fuera de su casa.

Lógico suponer, mi esposa mas que estar conforme con la forma de pensar de su hermana, le preocupaba que estuviera en esos pasos, pero mi cuñada insistía en que eso era lo que a ella le gustaba el placer de estar con un casado.

Mi esposa le pregunto, pues que tanto te puede hacer un casado que no te haga un soltero, la respuesta me dejo pendejo, Sin vacilar Adriana respondió, me gusta como me cogen, como me dominan y me hace suya, pero sobre todo me gusta que me lo hagan por atrás con fuerza, que duren mucho y eso no lo hacen los solteros.

Al poco rato entre tantas estupideces que decía Adriana, mi esposa le pidió que la acompañara a la cocina a prepara la cena, pues los niños se dormirían temprano, salieron del baño y yo fingí estar a un dormido, así permanecí en el cuarto, pensando una y otra vez en lo que había escuchado, esa idea empezó a darme vuelta en la cabeza, la putita de mi cuñada le gustan los casados, mujer de poca moral, seguro la gran hija de puta goza sabiendo el daño que provoca en las demás mujeres, era para mi lógico pensar, -a la muy puta no la satisface el placer de ser follada, sino requiere ademas lastimar a las personas-.

Como a las 8:30 salí de mi habitación, y mi esposa nos sentó a la mesa a cenar en familia, mi cuñada nos iba a acompañar a cenar, pues se iba a quedar ese fin de semana en la casa, luego de que terminamos nos quedamos los adultos platicando un rato mientras los niños se fueron a dormir, como de costumbre mi esposa y yo destapamos una botella de vino tinto que compartimos siempre todos los viernes sin excepción, es nuestro pequeño escape del trabajo de toda la semana.

Entre copas y mas platica casi sin darnos cuenta habíamos terminado con la segunda botella, mi esposa comento que estaba muy cansada y que se iba a retirar a dormir, me pregunto si la acompañaría, a lo que le conteste que prefería ver por un rato la tele en el cuarto de abajo, también me pidió que le entregara un par de colchas a mi cuñada para que se durmiera en el cuarto de huéspedes, para que no pasara frió.

Luego de que mi esposa se retirara a dormir, mi cuñada sin pena alguna, me pidió que destapara otra botella y que fuéramos a ver un rato la tele juntos, que ella no tenia tampoco ganas de dormir, yo accedí, por lo que bajamos a ver la tele juntos.

Luego de haber tomado una copa mas sentí la necesidad de ir al baño, me pare del sillón y subí a mi cuarto, mi esposa estaba profundamente dormida, termine y regrese al cuarto de la tele, para mi sorpresa Adiana había cambiado de canal, estaba viendo una de esas películas eróticas que pasan por cable ya entrada la noche, entre al cuarto y me senté, en ese momento ella brinco del sillón, estaba tan entretenida que no pudo notar que ya había regresado.

Me dijo:
– Disculpa cuñado, le cambie al canal para ver si encontraba alguna película buena y sin querer me quede viendo esta película,
le conteste -No te preocupes, cambia el canal y listo no pasa nada.
Adriana me pregunto:
– Te gusta ver estas películas,
le respodi que no, lo cual resulta verdad, nunca resulte aficionado al porno,
ella pregunto – No te hagas cuñado nunca vez esto en tu casa solo,
le respodi que no,
ella dijo:
– ni con mi hermana
Tanta pregunta me resultaba incomoda, nuevamente le respondi que no que ni solo ni con su hermana acostumbraba ver películas porno.
Adriana pregunto, ¿porque?,
carajos la situación para mi resultaba muy incomoda, le respodi:
– Mira Cuñada, no acostumbro ver esas películas porque no me gustan, son solo cosas raras, te llenan la cabeza de estupideces, no me gustan.

Ella dibujo una sonrisa en su cara, y dijo
– Nunca pensé que uno mis cuñados resultara tan moralista, el cine porno no tiene nada de malo, solo lo ves porque te divierte porque te gusta, nada mas, ahora resulta que tienes miedo de disfrutar de la sexualidad, pobre de mi hermana.

No se si fueron sus palabras o el maldito gesto de burla dibujado en su cara, pero esas palabras me hicieron encabronar, le dije
– Mira Adriana no veo porno porque no se me hinchan los huevos, y no necesito verlo para hacerle el amor a mi esposa y dejarla completamente satisfecha, ademas a ti que carajo te importa que veo o no en la tele.

Sin inmutarse volvió a rreir.

– No te enojes cuñadito, solo era una pregunta y ya, tu sabes tu vida, yo solo preguntaba.

Sentí ganas de mandar a la gran puta a la mierda, tome mi copa y la bebí de un solo sorbo, la maldita guarra se acomodo tranquilamente a beber su copa recargada en el sillón, seguía sin cambiar el canal, le pedí que le cambiara a la tele. ella se inclino en la orilla del sillón y con su tono burlón me dijo:

– ¿Que te da miedo ver la película con migo?.

Carajos Adriana no me da pena nada, solo que no me parece apropiado ver esto juntos, cambia el canal.

Adriana dijo:

– Si es verdad lo que me dices vamos a ver la película solo por unos diez minutos, haber si aguantas.

Mas que por convencimiento, opte por quedarme callado y recostarme, no resulto muy conocedor del porno, pero debo de reconocer que aunque la película ya era vieja, las mujeres que actuaban en ella la verdad resultaban atractivas.

Los minutos pasaban y de una trama bastante chafa y sin lógica alguna, como era natural empezaron a simular coger, yo seguía sin inmutarme la escena me parecía de lo mas pendeja, pensaba a mis adentros, – Si cabrón de seguro estos pendejos creen que todos nos chupamos el dedo, ya parece que todas la mujeres están pensando en cogerse al primer cabrón con que se topan.

Mientras divagaba en tanta pendejada, voltee la cabeza a mirar a Adriana, la muy puta disfrutaba la película cómodamente acostada; Al notar ella que la estaba observando, lentamente bajo su mano derecha entre sus piernas y se toco su concha, trate de disimular mi sorpresa y desviar la mirada, pero naturalmente la gran puta me había atrapado.

Sin decir palabra Adriana continuo sobándose la concha por encima de su mallon negro, con cada movimiento estrechaba mas la tela a su cuerpo y pude notar con claridad el inicio de su panocha.

Casi de manera inmediata tuve una erección, sentí como mi verga empezó levantarse dentro del pantalón de mi piyama, la muy zorra lograba su cometido.

Ya no me importaba lo que pasaba en la tele, la escena me tenia atrapado y Adriana lo sabia, metió su mano dentro del mallon y comenzó a masturbarse, los movimientos de su mano resultaron casi hipnóticos, no podía despejar la mirada de ella, mientras ella buscaba su vulva para acariciarla yo sentía como mi verga estallaba dentro de mi pantalón.

Adriana comenzó a acariciarse sus grandes pechos con su mano izquierda juntandolos y subiéndolos hacia su barbilla, de pronto se sentó en el sillón y sin sacar la mano de su concha abrió las piernas sus dedos finalmente penetraron su vagina, mi verga respondió erectandose aun mas.

Mientras Adriana se masturbaba no pude pensar, todo parecía irreal, la muy puta empezó a jadear señala de que empezaba a alcanzar su excitación, sus dedos apresuraron el final y con un gemido delicioso termino por alcanzar su climax.

Sin decir una sola palabra se paro del sillon, se acerco a mi lado, se inclino y me dijo:

– Ya lo ves cuñadito, a todos les gusta el porno.

Maldita sea, la muy puta logro lo que se proponía, me había atrapado como un colegial pendejo, salio de la habitación y se dirigió al cuarto en donde dormiría.

Me levante del sillón, tome el control y cambie de canal, no podía lograr que mi verga dejara de permanecer erecta, a los pocos minutos desde la puerta Adriana me dijo, – No te olvides de darme las cobijas no quiero enfriarme.

Apague la tele, fui hasta el pasillo y abrí el closet de blancos, tome las primeras colchas que encontré y me dispuse a llevárselas a su cuarto.

Al llegar a la habitación toque la puerta y ella respondió que pasara, abrí la puerta adentro Adriana tenia ya preparado su gran final, se había quitado su mallon y su blusa, su cuerpo y su piel habían quedado expuestos a mis ojos.

Alguna vez en la oficina una amigo que siempre presume sus conquistas de fin de semana le comento a otro que NADA SE COMPARA A LA CARNE FRESCA, haciendo alucion al hecho de que lo exitante de la juventud en la mujer.

Tratando de aparentar disimulo, entre en la habitación para entregarle las colchas, las puse sobre la cama y sin decir palabra me di la vuelta para salir rápido de ahí.

Casi la había logrado, pero en el ultimo paso escuche su voz que me decía:

– Que no piensas despedirte de mi.

No rodia salir de esa habitación dejándola ver que me habida vencido, me di la vuelta y trate de simular poca importancia a su desnudes, me acerque a ella y de frente le dije:

– Claro cuñada, que descanses y que duermas bien.

Ella se paro en las puntas de sus pies, su cara quedo a la altura de la mía y con voz suave me dijo:

– Tu también, descansa y sueña con migo.

Sin quererlo di un paso a tras, no podía creerlo la gran puta, era capaz de continuar su juego en mi propia casa y sin importarle que en ella estuviera su hermana y nuestros hijos.

Recobre la compostura, me di la vuelta y camine hacia la puerta, de pronto sin esperarlo sentí su cálido cuerpo atrás del mio, sus senos estaban pegados a mi espalda, no pude moverme, ella dio la vuelta y se interpuso entre la salida:

– A que le tienes miedo, pregunto.

No conteste nada.

– No te gusta lo que vez, dijo

Permanecí en silencio.

– Sabes de lo que soy capaz, tienes siquiera idea de cuantos hombres me piden que le de las nalgas todos los dias.

No pude contestar nada, mi mente estaba confundida, por un lado deseaba con todas mis ganas hacerla mía, y por la otra el miedo a saber que mi esposa estaba durmiendo en nuestro cuarto, no me dejaba pensar con claridad.

– Dime te gusta lo que vez.

Continué en silencio.

– Contesta, te gusto o no.

– Claro que me gusta lo que veo, pero esto no es lo correcto.

-piensas demasiado las cosas, te da miedo que una mujer te domine, que se muestre segura de lo que quiere, me dijo.

Eso era verdad, en mis años de casado nunca había sentido la necesidad de acostarme con otra persona que no fuera mi esposa, desde el principio siempre disfrute mucho estar juntos y ahora la tentación estaba dentro de mi hogar y venia de mi propia cuñada.

– mira Adriana, ya estuvo bueno de juegos, sera mejor que me valla a dormir y dejemos esto en paz, le dije.

Conocedora de las pasiones que puede generar en los hombres, Adriana metió su mano dentro de mi piyama y tomo mi verga, la encontro erecta y firme, y como no iba a estarlo si ante ella se hallaba esa gran puta.

Comenzo a masturbarme, sus dedos mostraron nuevamente su agilidad, y con su meñique acariciaba la cabeza de mi verga.

Me apreto la verga, y me condujo a la orilla de la cama, se sentó y con su mano libre bajo mi pantalon.

mi verga estaba en pleno esplendor, puso sus labios en la punta y con pequeños besos se la empezó a comer toda, sentia su legua recorrerla, las vanas saltadas eran chupadas por esos labios, la muy puta sabia perfectamente como mamar una gran verga, la introducía hasta el fondo de su garganta y después la sacaba para continuar postrando su lengua por toda ella.

Resultaba inevitable, la tome del cabello y la obligue a tragársela completa, sacaba la verga de su boca y con la misma le pegaba en su cara, los ojos de desesperación que esta puta hacia al ver la verga golpearle la cara y legos de su boca me excitaba aun mas.

Me acostó en la cama se dio vuelta en cima de mi, y puso ante mis ojos su concha húmeda, la muy puta se había mojado y tenia manchada su pataleta, mientras Adriana se despachaba con mi verga, me dispuse a chuparle la concha, hice su pantaleta a un lado y su concha quedo expuesta, mi legua busco acariciar su clítoris, empece por besar los labios externos para continuar introduciendo mi lengua hasta su clitoris, con mi dedos empece a masturbarla, sus quejidos eran deliciosos.

La quite de encima, me puse de pie y con la verga erecta me dispuse a penetrar a esta puta como se merece, me dije a mi mismo, si la puta quiere verga, verga le voy a dar hasta que le arda la concha.

LA tome por las piernas y la acerque a mi cuerpo, ni siquiera le iba a quitar las pantaletas, solo pensaba en volverlas a hacer a un lado y dejarle caer mi verga hasta el fondo de su ser.

Sin que pudiera completar mi cometido, Adriana separo su cuerpo del mio, y me dijo:

– Hasta aquí llegamos.

¿De que carajos hablas, como que hasta qui llegamos? pregunte.

– Si cuñadito, esto es todo lo que te voy a dar.

Carajo Adriana no juegues con migo, de que putas madres se trata todo esto, primero te empeñas en pararme la verga, y luego me dices que solo esto me vas a dar. le dije

– Si cuñadito, esto es todo lo que to voy a dar, así que mejor te vas hiendo con mi hermana, que ella le saque la leche a esa verga.

Mil y una veces hija de puta, la muy ojete me hizo salir del cuarto y lo cerro, yo no podía siquiera despegarme de la puerta, mi verga la había probado y me exigía que terminara lo que habíamos empezado.

Sin mas que poder hacer, tuve que subir a mi habitación, la verga no dejaba de dolerme, quería coger y lo necesitaba ya con urgencia.

Entre en las sabanas de mi cama , el cuerpo de mi esposa estaba acurrucado, lentamente me acerque a ella y puse mi verga entre sus nalgas, le hice saber que estaba presente, y agradecí como nunca el hecho de que mi mujer odie las piyamas, y le guste tanto dormir solo en ropa interior.

Meti mis dedos entre sus piernas, buscando separar su ropa interior de la concha, ella pagaría los pecados de su hermana.

Para acabar mi mala fortuna, mi esposa entre sueños, volteo el culo hacia el lado de afuera de la cama, y entre murmullos me dijo- No me jodas ya es mu tarde, mejor duérmete.

Carajo, no puede ser, siento que la verga me va a explotar y ninguna de las dos me han permitido penetrarlas, estoy jodido.

La noche transcurrió muy lenta, por mi mente no dejaba de pasar las imágenes de mi cuñada, su gran concha y las tetas grandes y firmes que se carga, su piel blanca y lo rosado de sus pezones, esos pequeños pelos que se deja en el pubis, sus piernas firmes y fuertes, su boca jugosa y su lengua maestra para chupar la verga.

Sin saber como lo logre, finalmente me quede dormido, yo creo que ya casi cerca de las cuatro o cinco de la mañana.

Al otro día, como a eso de las diez de la mañana, mi esposa me despertó, me dijo que llevaria a los niños a su partido de fut bol, que me dejaba el desayuno preparado y que no me olvidara de atender los pendientes que había dejado para el fin de semana.

Cuando se fue, le eche mano a mi verga, la pobre no había podido descansar en toda la noche, ni por un minuto dejo de estar firme, me levante y decidí que lo mejor para tratar de olvidar todo el mal rato era tomar un buen baño, eso me haría olvidar todo.

Tome una toalla y entre al baño, abrí la regadera, el agua caliente me supo a gloria, mientras me aseaba, escuche abrir la puerta del baño, pensé, – De seguro se le olvido a mi esposa encargarme mas trabajo, mi hablar me van a joder todo el fin de semana.

Para mi sorpresa la cortina del baño se abrió, y detrás de ella no se encontraba mi mujer sino su hermana, con la maldita sonrisa de puta que se carga me dijo:

– Como durmió mi cuñadito.

– Como crees que dormí carajo, de la chingada.

Adriana puso sus ojos en mi verga, sabia que toda la noche había permanecido erecta recordando el calor de su cuerpo.

– Así me gusta, me encanta que se te pare la verga pensando en mi.

La tome por el cuello, la acerque a mi cuerpo y con coraje bese sus labios, estaba harto de sus juegos, debía de cogérmela.

– No existe nada mas caliente que coger con pasión, esa pasión que a estado reprimida, el deseo de hacer tuya a una hembra y darle lo mas duro que pueda, hacerla gemir, azotar tus huevos contra su clitoris, sentir como explota por dentro.

Mientras todo mi ser y mi experiencia daban cuenta de ella, la gran puta me tenia una sorpresa mas preparada, se inclino puso sus nalgas al aire y me ordeno que la penetrara por el ano.

Claro que no tenia que ordenarlo de nuevo, mi verga firma y dura estaba mas que complacida de cogerla asi.

Si esta puta quiere verga por el ano, yo se la voy a dar, pero hasta que le duela. me dije a mi mismo.

Agache mi cara a sus nalgas, le escupí en el culo y acto seguido y sin la menor delicadeza de un solo golpe la penetre por el ano, Adriana solto un quejido:

– No asi no no sea brusco.

Te jodes cabrona, te gusta por el ano no, asi que te lo voy a hacer hasta que me venga en tu culo.

– LA muy puta seguía gimiendo cada vez que mi verga entraba hasta el fondo, la saque de la regadera la subi al lavabo, le abri las piernas y nuevamente la penetre por su ano.

Hoy solo de pensar en ese momento me provoca gran excitación, luego de un buen rato, mi verga no pudo mas, toda la lehce que tenia guardada desde la noche anterior exploto con gran fuerza dentro del ano de Adriana, pese a esto yo no podía de dejar de meterla y sacarla se sentia delicioso.

Aun con la ultima sensación de mi semen saliendo de mi verga, Adriana me retiro de su cuerpo, se incoo ante mi, y metió mi verga a su boca, la muy zorra, le gusta disfrutar del sabor de mierda en su boca, logro que nuevamente me viniera con fuerza dentro de su boca y sin hacer gesto alguno, se trago toda mi leche.

Ya, finalmente habia descansado, habia logrado mi cometido, entramos nuevamente a la ducha y mientras nos bañábamos le pregunte:

– ¿Si de todas formas te iba a coger, porque no hicimos esto anoche.

La muy puta respondió.

– No te das cuenta, me haz cogido como me gusta, con desesperación y solo asi me gusta que me destrocen el ano, ya te darás cuenta de lo rico que es coger o asi.

Para mi pesar en estos tres meses, no ha sido posible quedarme a solas con mi cuñada, aunque intentos he realizado y muchos, sera que la suerte no esta de mi favor, o simplemente que esta gran puta, pretende desesperarme al grado de que la próxima vez ole haga pedazos el ano, lo se, pero si esto sucede, permitanme nuevamente compartir esto con ustedes.

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