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Rubia muy joven va a casa con ganas de chupar una polla

La joven que ves sentada en plena calle ira con un varón a su hogar, porque desea con ansias meter en su boca un rabo. El chaval no olvidará que debe lubricar la raja de la adolescente de diminuto busto con su lengua, es mejor a la hora de insertar el cipote en su vagina. Desde el punto de vista de el protagonista te dará la impresión de tener sexo con la rubia e incluso descargar la corrida en su chumino.

Arreglame la moto

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Si eres en algo como yo, seguramente te encantan las chicas malas con apariencia pícara y una actitud de puta, como esta sensual joven morena. Mira a esta tía rockera tatuada con un sabroso culo redondo y unas jugosas tetas naturales, desnudándose y frotando su coño mojado sobre la polla de este afortunado tío.

Recuerdos de la secundaria 1

Mi nombre es Norma López tengo 22 años, estudiaba la secundaria en eso del 2006, actualmente soy estatura media 1.65, tez blanca, buenas piernas, mis pechos son duros y mi pezón es rosado, mi culo es paradito y grande, siempre he acostumbrado el ejercicio así que no tengo nada de panza, bueno esta soy yo ahora, si así estoy a mis 22 años, abran de imaginarse que a los 14 era una niña muy bonita, ya con los pechos crecidos y las nalgas con buenas forma. Todo empezó en el segundo año de secundaria, mi mama trabajaba mucho y mi hermano Jorge y yo teníamos la casa sola demasiado tiempo, el tenía 14 años en ese tiempo, la edad de la punzada, yo era una adolescente de 15 años muy tranquila, no era una pervertida ni nada de eso, mi hermano Jorge empezó a llevar películas pornográficas a la casa, de inicio yo no sabía lo que él hacia todas …Ver mas



Relatos Eróticos & Articulos de Sexo

Mi profesor me folló el culo

Me gustaba bromear con mi profesor de Lengua, Joaquín, de unos cuarenta años pero muy guapo y atractivo. Yo tenía 16 años y estaba en 1º de ESO en un instituto de mi ciudad. Soy muy extrovertida, muy caliente y un poco puta la verdad, así que lo que me pasó ya se veía venir. Había muchos roces con él, muchas caricias inocentes. Un día me atreví a pedirle que me hiciera cosquillas por el cuello y los brazos y él accedió gustosamente. Lo hacía con mucha sensibilidad y me gustaba mucho, también le pedí que me hiciera cosquillitas por la espalda, y entonces él metía su mano por dentro y me producía escalofríos cuando me cosquilleaba. Luego pasó de las cosquillas a las caricias. Esto me lo hacía todos los días, cada vez me hacía cosas nuevas, como bajar hasta el final de la espalda y acariciarme el comienzo del culito, o pasarme los dedos levemente por mis tetas, …Ver mas