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Hermosa morena amante del coño

Me encanta cuando veo una morena en vídeos porno que no es una guarra con cara de prosti adicta a las drogas. Para variar, esta tía es realmente atractiva, tiene un buen cuerpo, pero más que nada, un hermoso y redondo trasero que volvería a cualquier tío loco. Lamentablemente, a ella no le gustan las pollas. Le gusta comerse un jugoso coñito mas que nada en el mundo.

Hermosa morena amante del coño

Exibisionista

Exibisionista Exibisionista

Lo único que a Addison le importa es ponerte duro como una roca. Solo mira estas fotos casero y comprenderás a que me refiero. Esta calienta polla le gusta hacer nudismo y sale a la calle a sacarse fotos totalmente desnuda, sin ningun pudor. Enseguida aparece alguien interesado en complaserla y ella no espera a mamarle la polla, despues aparece otro y se la follan juntos.

Jugando con dildo negro

Video casero de una adolescente Jugando con dildo negro por el Culo y haciendose Selfies.

Mejora tu postura en la cama

Hasta ahora era diferente. Cuando te hablamos de gestos, miradas y reproches silenciosos suele ser en un escenario clásico: el del mítico flirteo. Ya sabes, esos estudios y consejos que analizan el comportamiento de dos personas que se atraen. Pero resulta que el lenguaje corporal tiene mucho que decir en otro contexto completamente diferente: la ¿confortable? intimidad de tu cama. Interpreta así el lenguaje de las sábanas. Postura 1 La pareja está estirada de lado, mirándose uno a otro Mensaje Estar estirado de cara a tu pareja y miraros a los ojos es un precursor clásico de sexo. Te estimulará visualmente y además te ayudará a percibir que se le dilatan las pupilas y a entender cuándo está excitada. ¿Qué hacer? Invierte en una buena lámpara para la mesilla de noche. Las bombillas rojas suelen excitar a las mujeres: la tenue luz rosada que emiten se considera favorecedora, lo que provoca una mayor confianza corporal. Postura 2 La pareja está …Ver mas



Relatos Eróticos & Articulos de Sexo

Enculada en la playa

Era finales de Septiembre y la playa estaba casi desierta. Aunque soplaba algo de viento fresco, si te ponías al sol al amparo de alguna roca, hacía bastante calor. Solo algunas personas mayores paseaban por la orilla cerca del pueblo, y nadie a medida que te adentrabas en la playa. Nos fuimos hacia la zona donde las dunas y las rocas propias de esta playa forman pequeñas calitas protegidas por todos lados y a las que sólo se puede acceder por la orilla cuando el mar esta bajo por la mañana. Por arriba era también imposible acceder ya que el acantilado que teníamos a nuestra espalda no tenía bajada al mar. Poco después de habernos instalado, la marea empezó a subir cerrando todos los accesos. – ¿Para qué me habrás traído tú aquí?- Dijo ANA con una sonrisa pícara en los labios. Demasiado bien lo sabía después de lo de la noche anterior. No pasó “nada”, sexualmente hablando, pero “mucho” …Ver mas