Mi novia y mi suegra


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Fernanda era la más hermosa y sexy del colegio, todos la deseaban, pero era solo mía. Pero no solo ella era hermosa, su mama, o sea, mi suegra era una mujer madura y hermosa aun a sus 37 años. Era un mujer alta a diferencia de Fernanda su nombre era Carolina, conservaba un cuerpo excelente, unos pechos grandes y erectos, un culo grande y unas piernas que se antojaban morder y acariciar. Ella era divorciada y casi no se dedicaba a eso de andar buscando pareja, ya que tenía un buen trabajo.

Caro, como le decía, ya que nos teníamos confianza, nos llevábamos muy bien, ella aparte de hermosa y sensual era simpática al igual que Fernanda, eran casi iguales a diferencia de edad. Siempre que platicaba con ella sentía una sensación dentro de mí que me decía “desnúdala y hazle el amor” pero pensaba en Fernanda en el respeto que le tenía.

Era un fin de semana de primavera, mucho calor en esta época, yo iba a casa de Fernanda como siempre a buscarla para salir al cine, o a divertirnos por allá, salir con sus amigas tal vez que eran unas nenas muy calientes, pero nada a comparación de Fernanda. Ese día llegue a su casa, ella estaba vestida con una minifalda que apenas tapaba su mini tanguita de color blanco, una blusa amarilla bien pegadita que dejaba ver sus pezones erectos.

Le pregunte si estaba lista y me dijo que esta noche quería hacer algo diferente, su mama, o sea caro no estaba en casa, se había ido de viaje y llegaría hasta mañana. Subimos a su cuarto y me pidió que me sentara en su cama, ella fue al baño que había en el cuarto, yo estaba excitado en ese momento pensaba en que iba a salir desnuda dispuesta a tener sexo conmigo y ya que no estaba su mama podíamos hacerlo toda la noche. Fernanda salió semidesnuda, con su tanguita blanca que le alcance a ver por su minifalda y su sostén rosado, mi pene se puso al máximo, estaba erecto, ya no podía más y necesitaba penetrarla pero ella primero me dijo, relájate, y no podía relajarme en ese momento ella se agacho en frente de mí, bajo el cierre de mi pantalón me quito el bóxer lentamente y me la empezó a chupar, se la metía toda a la boca, estaba muy excitado, no paraba de chupármela yo ya no aguantaba y me corrí en su boca, a ella le encanto y empezó a beber de mi leche caliente.

Yo ya no aguantaba necesitaba penetrar ese culito, me pare y la agarre de la cabeza y nos empezamos a besar apasionadamente, sentía su lengua caliente en mi boca, era mi turno ahora, la acosté enzima de la cama le quita su tanguita blanca con la boca lentamente y empecé a chuparle su clítoris, oía sus gemidos y sus gritos, pedía a gritos más, metía mi lengua en su vaginita mojadita, ella seguía gritando estaba tan excitada que se vino en mi cara, yo empecé a chupar todo ese juguito vaginal, ella también quería y me empezó a besar, le quite su brasier y le empecé a morder y a chupar sus pezones, era tan excitante ver como gritaba, no sé si de dolor o estaba tan excitada, pero eso me excitaba a mi aún más.

Le abrí las piernas y empecé de nuevo a chuparle su vagina y su clítoris, ya que estaba completamente mojada, la voltee de la cama y empecé a penetrarla con mi pene 100% erecto, ella gemía y pedía más, escuchaba sus gritos que me decían más rápido nene, y yo solo obedecía. Así nos la pasmaos un buen rato yo metiéndole todo el paquete a ella y ella disfrutándolo, ya que se cansó de recibir me la empezó a chupar de nuevo, nos acariciábamos, nos besábamos, tocaba sus pechos, sus pezones, acariciaba su clítoris.

Ya que había descansado la senté en mí y la empecé penetrar con fuerza y rapidez ella gritaba, tenía unos orgasmos que se oían en toda la casa, estaba tan excitada, se corrió en mi pene y empezó a chupar su juguito vaginal. Ya cansada solo nos acostamos en su cama besándonos y tocándonos hasta que nos dormimos esa noche.

Al día siguiente me levante al baño temprano y oí que la puerta principal se abrió, me asome y vi que Fernanda seguía dormida, me vestí rápidamente y trate de esconderme para que la mama de Fernanda no me viera, pero no me había terminado de vestir cuando Carolina abrió la puerta del cuarto de Fernanda. Ella me vio con una cara de sorpresa y no sé si de enojoso o no sé y me dijo que saliera del cuarto rápidamente sin hacer ruido.

Salí al pasillo donde se encontraba ella, tenía su uniforme una falda que le llegaba a penas arriba de las rodillas y una blusa que tapaba sus enormes pechos. Al principio me dijo que se sentía muy avergonzada y muy decepcionada de mí. Y me hecho el rollo que todas las mamas les dicen a los novios de sus hijas.

Pero después de eso oí algo que vino de sus labios carnosos y excitantes, que nunca pensé oírlo de ella, me pregunto qué tan grande lo tenía, yo le dije que era de un gran tamaño y me atreví a decirle que Fernanda lo había disfrutado, en ese momento mi pene se puso erecto de nuevo, le pregunte a caro porque la pregunta y ella me respondió, es que hace 1 año y medio que no tengo intimidad con un hombre y sabes, lo necesito mucho, eso me excito aún más. Ella se asomó al cuarto de Fernanda y me dijo que ella no despertara hasta la tarde tal vez, me dijo que si me gustaría ir a un hotel con ella, no dude mucho en pensarlo y dije que sí pero dudaba por mi novia, Caro me dijo que no me preocupe, que Fernanda no sabría nada de lo que iba a pasar entre nosotros, y que no sabía que estaríamos juntos ya que ella pensara que seguía de viaje y que yo me había ido a mi casa. Me pareció una buena idea.

Le deje una nota a Fernanda en su cuarto, le di un beso y me fui con su mama a un hotel no muy lejos de allí. Nos subimos al carro y yo ya no aguantaba en tener sexo con una mujer más grande que yo así que antes de llegar le empecé a acariciar las piernas a Carolina, metía mi mano hasta adentro de su falda, se sentía mojadita, ella me dijo que esperara hasta llegar sino, se correría aquí mismo en el carro, y tuve que esperar. Aunque no hice mucho caso y saque mi mano y empecé a ayudarla con la blusa, en un semáforo nos empezamos a besar apasionadamente, sentía sus labios en los míos y ya estaba muy excitado.

Llegamos al hotel y tratamos de disimular lo excitados que estábamos ella pidió rápido una habitación, en donde había gente caminábamos para llegar al cuarto ya en el pasillo donde se encontraba corrimos rápido hasta buscarlo era el #568, ella abrió la puerta me jalo de la playera y me empezó a besar, yo le quite la blusa y el brasier negro que traía, pude ver sus pezones bien erectos y sus grandes pechos, era un momento que alguna vez soñé. Le quite la falda le baje la tanga negra que tenía la empecé a acariciar por todo el cuerpo, la besaba por todo el cuerpo desde su clítoris hasta sus pechos y luego de sus pechos a su boca. Ella gemía como perra, se ve que llevaba mucho tiempo sin tener sexo, parecía una zorra y eso le gritaba, ¡eres una zorra! ¡Una perra! Y ella me contestaba ¡si soy todo eso, soy tu perra y tu zorra! ¡Cógeme! ¡Cógeme! gritaba.
Me quite el pantalón y la empecé a penetrar duro y rápido, de diferentes posiciones primero se puso encima de mí y la empecé a penetrar veía sus pechos que se movían de arriba abajo.

Luego la puse hincada y la penetre con gran fuerza que salió un chorro de su jugo vaginal, grito con tanta fuerza que todo mi semen se derramo en su culito bien formadito.

Ella me la empezó a chupar ya que se había cansado que la penetrara, chupaba con fuerza y con rapidez se la metía hasta el fondo, la disfrutaba mucho, me vine en su boca y ella al parecer le encanto que hasta me pidió más me empezó a chupar de nuevo mi pene.

Nos la pasamos teniendo sexo hasta por ahí de las 2:00 p.m. al final ya cuando nos vestíamos cada uno me dijo que era la primera vez que un hombre le hacía sentir la mujer que es. Yo le agradecí por sus palabras y le dije que esta oportunidad ya la soñaba y que espero que se vuelva a repetir, ella me dijo que estaría encantada de volver a tener relaciones conmigo, pero que no sería tan seguido para que mi novia Fernanda no se entere de lo de nosotros.

Ella me llevo a mi casa amablemente y nos despedimos con un apasionado beso y aproveche para besarle y tocarle por última vez sus pechos y su vagina. Me agache en el carro ella abrió sus piernas y les di un gran chapetón a su clítoris y se arrimó la blusa para que le chupe sus pezones.

Ella me dio un beso apasionado de nuevo y me toco mi pene que seguía erecto y antes de bajarme me beso mi pene.

Me baje del carro y me despedí de ella, en ese momento sonó mi celular, era Fernanda, yo sintiéndome un poco culpable pero satisfecho le conteste y me dijo si nos podíamos ver para repetir lo de anoche yo con guste le dije que si claro.