Cachondeando en la Universidad


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Desde que que iniciamos el primer semestre en la universidad, se formaron los grupos e identificaron las personas, los populares, los nerd, la zorrita, la mamone etc.

Una de las zorritas era Gloria, ella era una chava morena, de 1:58 de estatura, de cara con algunos gestos indígenas, y unas grandes bubies que se convirtieron en su mejor atributo, de vez en cuando al sentarse dejaba que la banda pesada que se sentaba al fondo de las aulas, viera el hilo dental de sus tangas, invitándonos a chulearla, y a ser morbosos con ella.

A ella le fascinaba ser el centro de atención y rodearse de los hombres que la ensalzaban con tal de darle un arrimón entre clases. Hasta que empezó noviazgo con uno de ellos, el resto nos apartamos y hasta cierto punto nos retiramos como perros de carnicería que buscan nueva carne, cuando se termina la que seguían.

Sin embargo yo seguí platicas y amistad con ella, yo era parte de la bola, pero hasta cierto punto la respetaba, pues no suelo ser tan, tan aventado e indiscreto, en fin, al ser Gloria y Juan amigos míos, yo me concrete a cosas del estudio, pero también me convertí en confidente de ambos, por un lado Gloria me decía lo mal que la trababa Juan, y el por su parte, me decía todas las maneras de coger que tenían, cosas locas que habían hecho etc.

Me sentía mal por ella, porque sabía que solo la usaba para tener sexo, pues él me conto, como lo hicieron en un autobús, de camino a la escuela:

Se sentaron en la parte final del bus, el bus venia casi vacío al fondo, por lo que ella pudo subir su falda lo suficiente para poder bajar sus bragas y tallarle su panocha depilada en los jeans de Juan, el bajándose rápido el zipper, se sacó su pene, que ya estaba gordo y punzante, ella en lugar de metérsela en la vagina, empezó a darle unas chupadas maravillosas, haciendo que el hiciera gestos de placer, pero al venir el bus casi vacío y de noche, le dieron rienda a su pación, ella se lo chupo mejor que nadie hasta ese momento, se paró para acomodarse y dejar caer su peso completo sobre la verga, metiéndosela rápidamente, ya que ella estaba bañada de jugosos jugos, y el tenía la verga empapada en fluidos y saliva.

Con el movimiento propio del bus, las penetraciones eran rápidas y placenteras, y al pasar algún bade, tope o bache de los que abundan en México, los movimientos eran mortales, y les daban a ambos un inmenso placer.

El acariciaba sus tetas grandes y sentía como sus pezones eran duros como rocas, por el placer y morbo que sentían sus cuerpos. Y de vez en cuando metía sus dedos en el clítoris de ella, que gemía como loca de placer, hasta que soltó unos gemidos ahogados pues la había hecho llegar al orgasmo, el apretando con fuerza y velocidad, termino por venirse dentro de ella, y el semen empezó a escurrir manchándose la falda de ella, y el pantalón de él.

Ella creía ingenuamente que él la amaba, pero el solo quería sexo con ella, pues al ser considerada una de las zorras, nunca pensó en algo formal. El tiempo paso y me conto muchas aventuras más que tal vez después les comente en otros relatos; y al final terminaron su noviazgo.

Yo adelante materias, por lo que ellos se rezagaron y no coincidimos en clases durante un par de semestres, después coincidiría nuevamente con Gloria, y a pesar de que tuve mis aventuras, me quede con la espinita de saber que tan fogosa era ella. El semestre transcurrió y las miradas y gestos que nos hacíamos fueron subiendo de tono poco a poco, hasta que eran insinuaciones directas de ambos, pero siempre le guarde un poco de respeto a mi amigo Juan, pero por otro lado tenía ganas de conocer sus hermosas tetas, y saber si era tan buena mamando el pene como me habían dicho.

Unas semanas antes de terminar el semestre, llegue un poco tarde al salón y me tope a Gloria y sus amigas organizando unos papeles y le pregunte por el profe, resulta que el profe no había llegado y que los demás andaban dispersos, pues teníamos 3 horas seguidas con ese maestro.

Me despedí y avise ir a la biblioteca, que nos veíamos luego, Gloria rápidamente me pidió que la esperara, que ella también tenía que ir, y se despidió de sus amigas, que con miradas picaras, delataban que quería algo más que una consulta literaria.

Caminamos hacia la biblioteca, y nuestras insinuaciones empezaron, de pronto me metió a un aula vacía cerró la puerta y me abrazo fuertemente, yo le respondí el abrazo, y poco a poco bajo sus manos a mis nalgas y las afianzo hacia ella fuertemente, mi verga empezó a pararse, y al sentir el bulto me soltó inmediatamente, solo para tomar mi bulto con sus manos y acariciarla, me dijo que me había tratado en enseñársela, y que esperaba para sobarle sus tetas, sin más metí las manos bajo su blusa y comencé a explorar esos melones hermosos, se sentían duros y llenos, bastante grandes, sin entrar a lo vulgar, ella bajo mi ziper, y empezó a masturbarme, jalándome el pene con movimientos suaves, pero dándole la suficiente presión, de vez en cuando sobaba mis bolas, y tocaba la punta de mi verga para juntar mis fluidos y masajearme más rico, yo ya tenía mis dos manos en sus tetas, y había sacado una del sostén y podía admirar su belleza, redonda, pero con el pezón hacia arriba, como bebedero que mira el cielo, como pude, baje mi boca a sus tetas y empecé a chuparlas, haciendo uso de mis tácticas, bese y lamí sus dos melones, a lo que su mano empezó a moverse torpemente, pues el placer que estaba sintiendo la desconcentraba de su cometido con mi pene, y así sin más, tuvo un orgasmo delicioso, lo pude ver en su rostro.

Como pude, le acomode la blusa, me limpie la saliva de la boca, y ella saco su mano de mi aun, fijo y duro pene, salimos inmediatamente del aula pues ya había cambiado de hora y faltaba poco para que algún profesor entrara al aula, los que estaban en los pasillos y jardines, se sorprendieron un poco al vernos salir, pero caminamos rápidamente para evitar miradas o burlas, y es que esas aulas a las que entramos no eran de nuestra facultad, y aunque se lo hayan imaginado, nosotros no supimos ni nos dijeron nada.

Llegamos a la Biblioteca, yo estaba como burro, no me concentraba en la lectura, y tenía la verga y las bolas deshinchadas, pero con un dolor bestial, por no haber eyaculado, y le reclame a Gloria que pos su culpa, me dolían las pelotas. Ella apenada me pidió disculpas, y le dije que no se fijara que era broma, que era solo un decir, (me callo el veinte que Juan solo la usaba). Que lo había disfrutado mucho y que esperaba que ella también, y que pues no quería noviazgo con ella, en fin le dije muchas cosas para que no se sintiera mal, pero le fui muy franco, no quería algo más que una amistad.

Ella sonrió y me dio las gracias por ser tan sincero, -sabes tú me gustas mucho, pero sé que nunca te fijarías en mi-. Me sentía morir, pero pues que le hacíamos, yo le fui franco y ella lo sabía.

-sabes, me hiciste tener un rico orgasmo, y no me pediste nada a cambio tengo que recompensarte-

Tomo sus libros y subió a la planta alta de la biblioteca, yo me quede en mi cubículo personal, con dolor de bolas, pero con una rica sensación, de poder comerme sus tetas grandes y hermosas.

A los pocos minutos me abrazo por la espalda, y me pidió que la acompañara, subimos las escaleras a la planta alta, y la chica de servicio que “cuidaba” era una amiga de ella, y nos asignó un cubículo grupal, el que nos asignó, no tenía ventanas hacia dentro de la biblioteca, solamente un ventanal hacia el estacionamiento del campo.

Su amiga le dio las dos llaves del cubículo y nos metimos a “estudiar” desde el estacionamiento no se veía hacia arriba, por lo que mientras nos pegáramos a la puerta nadie podría ver lo que hacíamos, ella se quitó su blusa y sostén inmediatamente, a mí se me puso la piel chinita, erizándose todos mis bellos, tenía unas tetas hermosas, ahora que las podía ver completas estaba admirado, eran color marrón oscuro, pero grandes, su vientre era plano y empezó a quitarse los jeans, pude ver su diminuta tanga roja, pero solo por un momento, por que inmediatamente se las quito aventándolas a mi cara, yo estaba solo admirándola, se incoó frente a mí, me quito el cinturón, bajo mi ziper, dejando caer mis jeans al suelo, y sin quitármelos empezó a comerse mi verga magistralmente, empezó duro, succionándola con fuerza, como para que agarrara dureza, pero mi verga ya estaba al tope, poco a poco bajo el ritmo e intercalaba movimientos, se la saco de la boca, y empezó a lamerla como si fuera un helado, pasaba su lengua sobre toda mi verga, mojando cada milímetro de mi rojiza y morena verga.

Me admiro, como la chupaba, era en verdad una maestra, por fin una de mis fantasías se hacía realidad, y que razón tenía Juan, mamando verga era toda una genio, yo solo acariciaba su cabello, hasta que las piernas empezaron a templarme, era inevitable, mi leche estaba lista, como todo un caballero le advertí que estaba por llegar, pero se metió más la verga a su garganta y con avilés movimientos, hizo que ahora fuera yo el que gimiera de placer, y llene su boca de mi leche, no vi ni una gota de semen, pues toda se la comió, mientras me acaricio las bolas y la mamo otro rato, hasta que perdió fuerza y regreso a su estado débil.

Me senté en la silla, extasiado de placer, y la pare frente a mí, le dije que lo que ella me había dado había sido más de lo que yo le di, y tenía que darle su cambio…

bese nuevamente su cuello, y baje a sus tetas, que otra vez estaban duras y paradas, seguí hasta su ombligo, y me dirigí rápidamente a su entrepierna, abrí con la lengua sus labios y ella abrió las piernas, era una panochita depilada, olorosa a perfume, muy limpia y bien cuidada, llegue fácil a su clítoris que era algo grande para los que había conocido, y lo estimule a más no poder, soltaba saliva a borbotones para bañar ese botoncito aun algo rosado, signo de que su vida sexual no era tan activa como creíamos, mis lengüetazos estaban acompañados de un -hay que rico-, -sigue-, -mmmhhggg- y muchos otros gemidos que no sé cómo describir, el olor a perfume cambio rápidamente al propio de una vagina jugosa y querendona, con mis manos acariciaba sus enormes tetas, y gemía más duro, me canse de estar un poco agachado y con las manos al aire, y abrase sus nalgas… desde atrás, mis dedos buscaron su rayita y sentí como los fluidos habías escapado hasta el culo de ella, fácilmente me di paso a sus orificios, clavándole uno en su culito, haciendo que gimiera de placer, pero también dio un saltito de dolor, y es que aun su culito no tenía dueño.

Seguí metiendo mis dedos y como tenía los dedos delgados, el dolor rápidamente paso, yo seguía mamándole la panochita y ahora mi dedo medio estaba dentro de su apretado culito, con la otra mano abrí más sus piernas y con la mayor de las facilidades, clave dos dedos en su vagina, y me dio un tirón de cabellos, pues mis manos torpes, la lastimaron un poco, moje con cuidado mis dedos e inicie la faena, el dolor de mi torpeza quedo atrás rápidamente, la tenía culeada, empalada, y lamiéndole los genitales, empecé a comérmela completa.

Sus gemidos erar mayores, grita como si estuviéramos en un hotel y eso me preocupaba, pero no podía dejar de chuparle, y meterle mis dedos, de vez en cuanto sacaba el dedo de su ano, para con cuidado soltar sobre el fluidos vaginales, sin tocarla claro, y volvía a clavársela hasta el fondo, ella gemía, y movía su pelvis para maximizar el placer, y soltó unos hermosos gemidos, estaba teniendo otro orgasmo, pero ahora no se quería callar, quería disfrutarlo, yo acelere el ritmo de mis dedos y lengua, y la vi experimentar un multiorgasmo, me rogo que parara, le saque los dedos, y le di el ultimo lengüetazo a su clítoris, el cual me había bañado de fluidos.

A los pocos segundos tocaron la puerta, a mí la calentura se me bajo en seco, pero ella aun desnuda abrió la pena sin inmutarse, y entro su amiga (la que cuidaba la planta alta, otra de las zorras), traía toallas húmedas, gelantibacterial, agua en un balde, toalla, pasta dental etc.

Nos limpiamos, nos dieron un servicio de lujo en la biblioteca, su amiga me vio en pelotas (otra historia), Gloria le dio las gracias a su amiga y salimos de la biblioteca.

Ella había tenido dos orgasmos y yo solo uno. Por lo que me pidió que nos viéramos otro día para seguir con la faena, porque las horas libres habían terminado, y teníamos que regresar a clases…

En el siguiente relato les hablare de lo que paso en un hotel a las afueras de la facultad.